Conoce el Beauty Studio que poco a poco va conquistando el corazón de todos.
-Empieza “Open de Rhye” en el fondo- (esto con el fin de que entres en el mood que queremos transmitir).
Relajación, estética e innovación. Tres palabras que por separado pueden no decir mucho, pero que juntas, en un Studio, se convierten en todo. Pues estas tres palabras fueron las que llevaron a Floriana Ibarrola a crear uno de los mejores Beauty Studios en México; Okinos.

Un Beauty Studio como su denominación lo dice, es mucho más que un salón de belleza. Es el lugar en el que la belleza, la innovación, la atención por los detalles y el diseño, se vuelven uno mismo, y crean un espacio digno de Architectural Digest.
Para su fundadora, Floriana Ibarrola, la belleza siempre ha sido muy importante. Incluso, podríamos catalogarla como la perfecta “Beauty Addict”; aquella mujer que sabe lo que quiere, entiende los términos, domina el tema y por ello, busca la mejor calidad cuando a tratamientos, precios y entorno se refiere.
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Por esto y más, fue que la misión de crear el mejor Beauty Studio de México se puso sobre la mesa; y hoy, solo dos años después y de la mano de Cuaik Arquitectos, es una realidad.
Pero se preguntarán…¿Qué es lo que hace a Okinos tan especial, y cómo es que se ha vuelto un must en las stories y fotos de Instagram de todos? Muy sencillo.
Hace unos días tuve la oportunidad de ir a probar el Studio por primera vez; pero para que me entiendan un poco, los pondré en contexto.
-En lo personal, cuando al pelo se refiere, soy una persona extremadamente especial. Soy la típica a la que nadie le ha logrado hacer aquello que tanto busca. La que siempre se termina retocando ella misma los peinados, los tintes y todo…La verdad es que nadie le había dado al clavo, hasta que llegué a Okinos.-
Tengo que admitir que iba nerviosa (MUY). Mi pelo siempre ha sido algo muy importante en mi. El tono estilo “beachy” dorado, pero no muy güero, ni muy oscuro ha sido algo que me ha costado varias visitas a distintos salones y muchas decepciones, así como se ha convertido en una gran inversión a nivel cartera. Sin embargo, era momento de aventarse a lo nuevo y con ello, dar un voto de confianza. Okinos ha sido un proyecto que he visto crecer desde cerca y fue por ello que pensé “That´s the place.”
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Desde el momento en el que entré, me dio confianza. Todo el lugar inspira paz. Parece realmente sacado de una revista del mediterráneo, donde el olor del ambiente, la playlist, los colores y la atención, crean un entorno sumamente tranquilo. Tienen terrazas para tratamientos en exterior, vino disponible para hacer de todo una experiencia, y secciones de manicure y pedicure que realmente te transportan a una película de Hollywood. (perfecto para planes de self-care o días con amigas, just a tip;))

Y es que soy fiel creyente que no hay nada mejor para un cambio de look, que encontrar a alguien que realmente te entienda y un entorno que te inspire; alguien a quien con solo platicarle lo que buscas, capta toda tu idea de inmediato y te muestra cómo es que van a llegar al resultado que tanto quieres. Esto justamente, me pasó en Okinos.
Y es que con solo contarles lo que buscaba se tomó la decisión que lo que yo necesitaba -más que un baño de color o un tinte- era un «Diseño personalizado de color».
Nota: Esto me encantó. En Okinos, todo es personalizado. Los tintes, los tratamientos, los diseños de color y tooodo, es basado realmente en tu estética, la estructura de tu pelo, su estado y siempre buscando que salgas feliz con el resultado.
Pero bueno, volviendo al tema: Decidimos que lo ideal para mí era un diseño de color. Tengo el pelo cenizo, tirándole a castaño. Pero no buscaba rayos noventeros o luces, ni mucho menos. Solo quería resaltar mis rayitos naturales, darle más luz a mi pelo, y difuminar las puntas un poco más claras que ya tenía de tratamientos anteriores.
Sin pensarlo dos veces, Nath (quien fue la que me atendió y es una maga) decidió que lo ideal para lograr aquello que buscaba era la técnica Shatush. Un método parecido al de las luces o baby highlights convencionales, pero que da un resultado mucho más natural, difuminado y que se adecuaba perfecto a aquello que tanto quería.
El Shatush es una técnica de encrepado en el pelo. En esta, lo que sucede es que te empapelan distintos mechones alrededor de la cabeza con diferentes tonos de tinte. Sin embargo, esto lo hacen al mismo tiempo que hacen crepé; lo que provoca un efecto mucho más natural y difuminado, dándole toques de luz al pelo, pero de forma indefinida.
Magia pura.
Para no hacerles el cuento largo, 5 horas después (Si 5 horas…tengo muuuuucho pelo, y además por temas de pandemia, larguísimo) fue el momento de la verdad. Ese instante en el que los nervios abundan y las mariposas en el estómago no dejan de revolotear, al mismo tiempo que giran la silla y quedas de frente al espejo.
Y solo les puedo decir: Wow.
El resultado fue exactamente lo que buscaba. El color me encantó, tono natural, con luz y justo aquello que tanto quería. Hoy, a la fecha amo como me quedó; y más de una, me ha preguntado que dónde me pinto el pelo.
Okinos está ubicado en Prado norte 539, Lomas de Chapultepec. Sin embargo un puntazo a favor de este lugar es que todo puedes hacerlo desde su página de internet. Tal y como cuando compras en Amazon un producto, o reservas una clase de spinning en un studio, Okinos desarrolló un sistema de compra en donde puedes ver con foto y descripción todos los servicios que puedes hacerte; y con solo un click, tienes tu cita lista y reservada.

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Me encanta cuando los estudios de belleza buscan innovar y crean un método eficiente, con resultados que realmente van acorde a su precio/ calidad. Yo solo puedo decirles que quedé feliz con la experiencia, con los resultados y fueron 5 horas de paz completamente enfocadas en mí.
#HomeSweetOkinos.
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